Fotógrafo Miguel Rubio- Niñez

Fotógrafo Miguel Rubio- 1973

He llegado a este mundo virtual por mera curiosidad, sin más que otro objetivo que escribir de lo que pienso y siento.

Soy madre, hija, mujer, amante, amiga , confidente (alguna vez he sido hasta gásfiter); como tú , como tantas de nosotras que sólo buscan un rincón de tranquilidad, si éste te puede dar lo que buscas, bienvenida…

(12/10/2010)

Tu vida, la mía, la de otros, la de todos, da vueltas inexplicablemente. A veces aseguras, sientes, que eres feliz y tienes la certeza de que posees una vida para proyectarte, pero en un instante todo cambia, todo se esfuma, todo desparece ante tus propios ojos.

Desde pequeñas nos enseñaron que debemos construir  de a poco, pasito a pasito, acción tras acción, lo mismo lo hacemos con nuestra vida. Vamos entonces  guardando vivencias buenas o malas y por ende sensación de mayor o menor bienestar, según lo que hayamos vivido.  Las acciones de menor bienestar o contradictorias nos dejan un sabor agrio, nos desconciertan, mientras que aquellas acciones placenteras nos invitan a repetirlas.

Y así vamos acaparando todo lo que vivimos. Echamos como en una bolsa, sin filtrar o separar , las alegrías  y los logros pero también los desaciertos, los momentos de dicha y también los de fechoría. Todo revuelto, van constituyendo  nuestra especial manera de ver el mundo.

Si hoy yo reviso mi gran bolsa, ya convertida en un tesoro muy preciado, descubro que mis vivencias están ahí alimentando mi vida, pero también soy capaz de ver que muchas veces  están acompañadas por monstruosidades, compartiendo con mis mejores momentos, pero basta un leve cambio, algo que no me pareció o me desagradó, una pequeña señal y se desencadena una revuelta interna y aparecen todos esos monstruos disfrazados, cual si fueran una fiesta de disfraces.

Entonces, ¿cómo se debe vivir?, ¿no debo tener mi bolsa de recuerdos?, ¿es posible recomenzar?, ¿desde dónde?, ¿qué es lo bueno y qué es lo malo que habita en mi?, ¿debo filtrar todo.

Descubro nuevamente que cada pregunta me lleva a buscar la estabilidad, volver a funcionar. Y de tanto buscar y desear  permanecer inmutable, sólo me lleno de más contradicciones.

Que duro es cuando llega el momento de reconocer el fracaso. Reconocer que no he aprendido a vivir de un modo coherente, que no sé buscar la felicidad o que tal vez no sé reconocerla y que ese constante trabajo de querer alcanzar la estabilidad, me juega, en contra echando al piso mis esperanzas.

No puedo quedarme quieta ni mental, ni físicamente, mi alma y mi cuerpo buscan, mi memoria se aferra a recuerdos felices, perdidos en una antigua casa y me digo: no es primera vez que me sucede, esto lo he vivido antes y no una vez, pero siempre logro salir de este estado, en base a una nueva ilusión.

Tenues recuerdos infantiles. La escondida en el closet esperando que llegara mi papá. Cierro los ojos y evoco esa sensación. Las ropas que me acarician como si fueran brazos protectores. Estoy allí, protegida de todo, aunque no sé que es todo. Mis ojos se van acostumbrando  a la penumbra, no quiero salir de ahí y me duermo.

Estoy soñando y veo rostros, de  alegría y  tristeza, gentes con sus vidas  destrozadas, también percibo sufrimiento. Hay gente indiferente a todo lo que veo, ocupados en sus quehaceres y en medio de todo ese espectáculo veo niños que lloran de hambre.

Reconozco algunas personas, los veo, les hablo, pero no me ven, no me escuchan y  siguen su camino. Me angustio nadie me ve.

Claro que no me ven, porque son parte de mí, son mi historia, soy yo tratando de mirarme a mi misma y no logro reconocerme. Necesito salir de ahí, huir, arrancar. Pero  no lo haré, necesito ayudarlos a salir de ahí. Y, ¿cómo ayudarlos, si ni siquiera me puedo ayudar a mi misma?

Una voz, muy familiar, me dice: esa compasión que sientes por ellos, es la que necesitas para ti, son tus errores, tus fracasos, pero también tu fuerza. Eso que te asusta, es lo que no quieres de ti, pero a la vez lo que amas, y los reconoces porque son parte de tu mundo interior. Debes aceptarlos, reconocerlos, reconciliarse y  dejarlos ir.

Los miro con cierta prudencia, los observo, luego me acerco y comienzo a tocarlos hasta que el temor se va desvaneciendo, los miro a los ojos y siento su presencia en mi vida.

Amanece y me despierto de ese viaje al fondo de mi historia…

 

(17/10/2010)

Creo saber lo que quiero, pero no logro expresar lo que siento, pero sí de sentires me hablan, siento y estoy consciente de ello

Pienso, duermo, hablo, digo, pido cosas, sueño  y añoro  otras; nadie se fija en como las digo, nadie escucha lo que digo, nadie espera, nadie se detiene. ¿Qué me tranca para soltar lo que enferma a mi conciencia?. Me tranca la fuga, la indiferencia, la falta de compromiso, el sentir miedo, el cansancio.

Vaya vida de mierda (sólo a veces), no expresar eso que quiero, que deseo, que sueño, pero a quién le importa, todos tienen su pasaje de ida sin retorno. No hay tiempo, no queda tiempo para mirar, para detenerse, para preocuparse…sólo siguen, suben y bajan, andan por la vida, sin vivir. Mírense al espejo. ¿Qué ven? ¿qué miro? ¿qué siento? . DESPIERTEN

¿Vendrás? ¡seguro que no!, hace mucho perdiste la dirección del arrebato, la fuerza brutal de tus sentimientos. El destino, la pasión, quedaron mudos en los recodos de tus cimientos.

El alma duerme para aquellos que no son capaces de saltar por encima de sus  sentimientos.

Fernanda

24/10/201

SIMPLEMENTE YO…

 
Tímida, pero provocadora
Alegre con un dejo de melancolía
Muchas veces errada, pero triunfadora
Soñadora, pero cruelmente realista
Decidida pero contradictoriamente cobarde
 
Libero la locura,
No busco la perfección
Sólo sentirme viva.
 
Eso soy y eso seré
¡Ámame tal cual soy¡
 o… déjame sola.
 
Para ustedes y para mi, que no nos resignamos, que seguimos caminando solas si hace falta.

Fernanda

16/12

Me Siento Triste

Me siento triste…

de mostrar a las personas un corazón de hierro,

cuando sé que mi corazón está ardiendo de pasión

por oír que me amas.

Me siento triste…

de tener que guardar mis sentimientos dentro de mi corazón

y  no pode sacarlos para que brillen como el sol, porque te complicaría.

Me siento triste…

de suspirar cada vez que te veo

de no poder amanecer contigo y

decir “te amo”.

 

 

11/09/2011

es fácil querer…

Es fácil querer 10  horas a la semana.
Es fácil querer ocho días en el mes.
Es fácil querer cuando el ánimo está bien.
Es fácil desaparecer cuando ese algo está al revés.

Es fácil querer cuando no hay compromisos.
Es fácil querer cuando no importa el mañana.
Es fácil querer si el tiempo escapa.
Es fácil desaparecer cuando se torna gris.

Es fácil querer a quien muestra sus virtudes.
Es fácil querer a quien oculta sus pecados.
Es fácil querer a una  imagen.
Es fácil evadir lo real.

Es fácil querer así, es fácil.
Se es dueño del tiempo propio que se entrega a migajas.
Se es dueño de una verdad que no se necesita compartir.
Es fácil querer así, es fácil.

Pero aunque sea fácil, ya no sé si quiero querer así.
(no es de mi autoría)

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