Cambiando, pero con miedo

Hoy estoy sentada frente al notebook, con mi blog abierto, con la intención de escribir algo distinto  y sinceramente, me siento un tanto confundida con todo lo que  pasa a mi alrededor. Sé que debo mantener el equilibrio y no dejarme llevar por la locura de la ilusión que está  girando y girando y parece a veces absorverte como una máquina de vacío, y debo hacer mucho malabarismo personal para no ser tragada.

Los días pasan rápidamente…y cada día me entero de algo, tengo miedo y lo reconozco.

Es importante descubrir por qué determinadas experiencias gratas o no, se presentan en nuestras vidas, nada es casualidad, todo tiene una razón de ser y de experimentar. Antes de descartarlas, perdonarlas y liberarlas pienso que hay que preguntarse por qué se presentaron en nuestras vidas, son un espejo de nosotros mismos, es una lección que aún no hemos aprendido y que todavía está esperando turno y aflora en nuestras vidas una y otra vez hasta que las aprendamos.
Es interesante lo que me sucede a mí personalmente, no sé si a ustedes también, mientras más hurgo en mi interior, más soledad en mis reflexiones trato de tener, más gente incrédula  atraigo.
Esto me hace pensar mucho, miro, exploro, preguntándome por qué. Somos piezas de un gran rompecabezas que poco a poco se va formando, dentro de un gran Plan  que nada es casualidad ni nada es porque sí.

Creo que la vida es muy hermosa a pesar del gran caos que vivimos, internamente tengo la fe de que  todo va a pasar, que va a llegar el equilibrio. Es necesario  no perder la calma y seguir trabajando nuestro interior de la manera más amorosa posible,  desde nuestro aprendizaje, con solidaridad  y  mucho amor.

Pienso que no hay que buscar en la mente racional ¿por qué me pasan éstas cosas?, sino desde el GRAN CORAZÓN : ¿qué aprendizaje es el que estoy viviendo .

No estoy loca… ni fumando de la wena como dice mi hijo, ni tampoco soy bruja como dice Pablo. No soy nada de eso… sólo soy la Fer, que se dio la oportunidad de abrir esa puerta a la que tanto le temió.

Sigo teniendo miedo… pero no importa.

Fernanda

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