Ligera de Equipaje…

Ayer por la tarde dónde se fue mi decisión, la voz, la palabra, cuando hay mucho que decir, pero no sabes cómo. Cuando la mente se apodera de las cuerdas vocales. Las notas melodiosas expresan un lamento inexplicable. La lengua se vuelve pesada mientras el miedo y el coraje se guardan en los bolsillos.

¿A dónde va la niña vestida de seda, o la muñeca de trapo, o la figurita por muchos tan admirada?.A dónde va la niña vestida con su blusa blanca, sino al rincón  de la casa para sentarse frente a su libro. A dónde va la niña por respuestas  cuando siente que  el cielo se derrama sobre ella, a la tierra… vuelve a la tierra cuando siente que ha fallado. A dónde va la Magdalena, que ama a todos para que el mundo la ame o para sentirse amada. A dónde va el deseo de explorarlo todo, de la conformidad, del miedo, a dónde se va la valiente, sino que detrás de un mensaje de texto que promete…

 En dónde se queda el corazón roto, por nadie más que por ella misma, por la huida constante de la alegría, por el constante apego motivado por el grito de ayuda hacia el afecto. En dónde se esconden los papeles y las guías que muestran cómo deben ser las cosas, dónde se van las instrucciones cuando el corazón no funciona. Y al final qué queda sino uno, para aguantarse lo que venga, para entender que es uno entre muchos y que todo no es perfecto. Entonces, ¿valdrá la pena aferrarse a sueños de a dos? , cuando uno de ellos no quiere soñar.

Y qué es la verdad, sino lo que ocurre ahí de frente e irremediablemente. ¿Acaso la duda no cabe en la verdad? Y ¿cómo se detiene? Cómo es que el  monstruo furtivo de la mentira se escapa por la puerta dejando rastros y aún así no se detiene. Cómo es que los libros se abren en las páginas correctas y nadie entiende. Cómo es que las señales de peligro se confunden con las alegría, ansiedades  y  preguntas  nunca resueltas. Y cuándo, cuándo acaso acaban las preguntas. Cuándo acaso la piel no pesa. Cuándo acaso en el camino la sonrisa se dibujará en el cielo. Cuándo acaso la luna llena representará un nuevo día. Cuándo acaso la siesta llegará sin pesadillas. Cuándo llegará el día en donde el sol pinte sus mejillas y el viento peine su cabello. Hasta cuándo sus pies se cubrirán de zapatos para protegerla de más tropiezos. Cuándo en el viaje por el mundo se encontrará la niña libre de culpa, de miedos, de condenas, libre por fin: ligera de equipaje.

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